Aventuras de calidad por el mundo
por Rogelio Martínez
Hola, me llamo Rogelio, vivo en A Coruña y me gustaría explicar mi experiencia vivida en la tierra de los Samis, en marzo de 2009, junto a unos compañeros y gracias a la organización de www.yokmok.com, capitaneada por Jorge Sánchez.
En primer lugar, esta es mi primera experiencia por encima del Círculo Polar Ártico y espero, esto sirva de ayuda a otras personas, que planeen viajar a esas tierras. No encontré mucha información sobre travesías invernales en esas latitudes.
Fueron 7 días, 108 km a pie, la temperatura máxima fue de unos 10 grados centígrados bajo cero, vientos de 45 km/hora, días de sol y días nublados. Casi 12 horas de luz al día. Las noches, impresionante, por el resplandor de la Luna, reflejado por el inmenso manto de nieve (de media un espesor de 0.75 m). Lamentablemente no vimos la famosa “Aurora“.
La travesía realizada, es una parte de un Camino Real Sueco, el Kungsleden, en el Municipio de Kiruna, el más septentrional de Suecia, en plena Laponia.
Lo realizamos ayudados de raquetas de nieve, llevábamos mochilas de 13 kg., yo recomiendo el uso de skis de fondo.
Hay una organización de turismo sueco, que dispone de una red de refugios minimalistas y funcionales, que nos llevan al siglo XVIII; hay que ir a buscar agua con cubos, a unos pozos realizados estratégicamente en lagos cercanos; hay que cortar madera, en pedazos pequeños, a partir de unos troncos depositados para este fin. Pero el confort es total, las estufas, las mesas, las literas todo es perfecto, en cada refugio un encargado vela por el funcionamiento correcto, incluso venden comida y hasta alguno se permite el lujo de montar una sauna para los viajeros, una pasada.
La seguridad es total, del siglo XXI, se dispone en los refugios, de teléfono de emergencia, hay pistas habilitadas para aterrizar helicópteros, y no faltan las motos de nieve. Eso sí, los teléfonos móviles no funcionan, menos mal.
La mejor época, parece mentira, es Marzo, hay horas de luz suficiente, las temperaturas no son extremadamente bajas, pero tampoco son altas, lo que haría que la nieve estuviera húmeda. La nieve parece sal, y hay un manto lo suficientemente duro para poder pasar por encima de los innumerables lagos que atravesamos. Por otro lado, las temperaturas, aunque muy bajas, se soportan bien, el grado de humedad es bajo y a -22 Cº , con viento en calma, medido por termómetro, la sensación de frío es extraña, yo pensaba que sería horrible, pero no, incluso salíamos de la sauna a darnos un baño de nieve. Otra cosa, es cuando se levanta viento, el cuento cambia radicalmente.
Tanto los compañeros de viaje, como los miembros de otros grupos, que nos encontramos a lo largo de la travesía, demostraron, como no podía ser de otro modo, un gran espíritu de compañerismo y de aventura, ayudándonos en todo momento y participando todos en las tareas diarias.
Es una experiencia apasionante para todas las personas que disfrutan de la montaña, la nieve, los espacios abiertos, el compañerismo, el espíritu de aventura, la naturaleza en estado puro y que les guste marcarse retos y encontrarse con la paz interior que solo algunos lugares apartados pueden aportar.
Gracias a todos.
Con este blog queremos mantener informados a nuestros seguidores sobre nuestras últimas aventuras, próximos viajes, y noticias de la montaña. Lo actualizamos menos de lo que nos gustaría, pero prometemos ser aplicados y hacer los deberes.
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