Javiera Rossel es una periodista de Chile y se ha ofrecido a escribir en nuestro blog una serie de artículos sobre sus viajes por America. Este es el primero. Disfrutarlo. Gracias Javiera.
La sensación de desprenderse de la tierra es algo único. Siempre me interesó poder experimentar con diferentes formas de navegar en el cielo, maneras más directas que el despegar de un avión, y eso fue posible en México volando en globo sobre Teotihuacan.

Todo comenzó muy temprano en la mañana, la camioneta que nos llevaría al globopuerto pasó por mi y Felipe, mi novio, cerca de las 6:00 am. En una esquina de la calle Insurgentes, a pocos metros de donde estábamos alojando. Todavía no comenzaba a amanecer.
La tranquilidad reinante a esas horas en el DF, contrastaba con la agitación de la gran urbe llena de tráfico y autos que habíamos conocido el día anterior. Aunque la noche no le negaba la soberbia a aquella ciudad enorme que con los días nos habría de enamorar.
Serafín, sería nuestro globo. Nos esperaba desarmado en la parte trasera del vehículo, una sorpresa. ¿Cómo un enorme globo volador podía caber en el pick up de una camioneta? Mientras atravesábamos la ciudad, el amanecer nos sorprendió con su hermoso colorido lleno de tonos naranjos, resplandores rojizos y celestes, que nos daban la bienvenida a esta aventura.

El camino se hizo un poco complicado al encontrarnos con una procesión en bicicleta que de Veracruz venía a saludar a la Virgen de Guadalupe. La religiosidad de los mexicanos y el fanatismo, son características que en ningún otro país me ha tocado ver de forma tan efervescente.
Después de largos minutos de espera en una moderna carretera mucho más lenta de lo habitual, logramos llegar al pueblo de San Francisco Mazapa donde se encuentra la pista de despegue del globo.
A volar!
Aunque estábamos a decenas de metros de distancia de la zona arqueológica de Teotihuacan, ya se advertía la majestuosidad de las ruinas, que se alzaban orgullosas en medio del paisaje.
Nuestro nerviosismo crecía mientras el equipo comenzaba a preparar el globo. Los implementos: un canasto con una tela, ventiladores y gas, y en poco minutos aparecía frente a nosotros, Serafín. El frío nos obligó a acercarnos a los quemadores, y a ver muy de cerca el proceso de inflado. Incluso nos invitaron al interior de la gran tela inflable donde recibimos las instrucciones de vuelo.

Cuando Serafín estaba completamente erguido, ingresamos dentro de un pequeño cesto junto al piloto, quien entusiasta preguntó si estábamos listos, y lentamente nos movíamos dejando atrás el suelo.
El corazón se aceleraba con esta nueva forma de volar. Aparecían las cosquillas en el estómago, mientras todo se hacía cada vez más y más pequeño.
Los vuelos en globo aerostático dependen mucho de las condiciones climáticas ya que no se puede controlar la dirección de su trayectoria. Cada despegue es siempre impredecible, no sabíamos cual iba a ser el sitio de aterrizaje, ni cuanta distancia recorreríamos, todo lo iba a decidir el viento.
En un comienzo nos llevó cerca de las pirámides, observamos para abajo la pirámide del Sol y la Luna junto a la calzada de los muertos, asombrados por la magnitud de la escena. Eran enormes incluso contempladas desde aquella altura, unos 200 metros quizás. Después el viento se puso más caprichoso y nos alejamos volando al compás de su antojo.

Pese a que lo que más me interesaba era sobrevolar las ruinas, comprendí que lo importante era ver el mundo desde la altura, teniendo total control y libertad para mirar sin limitación. Ese es el privilegio de andar en globo, la deliciosa posibilidad de volar con calma y serenidad, a veces a gran altura, y a ratos también apenas un par de metros sobre casas, caminos y campos de nopales.
En la carretera la gente estacionaba sus autos para saludarnos. De las pocas casas cercanas salían los niños y sonreían.
Después de una hora descendimos, despidiéndonos de la que creímos era la gran aventura. No sabíamos que adentro de Teotihuacan nos esperaba lo mejor, estuvimos todo el día vagando entre las ruinas de una de las más espectaculares civilizaciones antiguas.
Teotihuacan
Es la zona arqueológica más grande y visitada de toda América y una de las más antiguas. Los Aztecas descubrieron esta ciudad abandonada y la nombraron Teotihuacan o “Lugar donde nacen los dioses”. Se trata de una ciudad sagrada, lugar de peregrinación para muchos antiguos habitantes de todo el continente.
La historia de Teotihuacan se inicia hacia el año 600 a.c. Hoy en día abarca un área aproximada de 25 kilómetros, sólo un 10% de la totalidad del sitio ha sido explorado arqueológicamente.
Información del viaje en globo
Son pocas las compañías que ofrecen este servicio, hay que comunicarse con ellos con anticipación. Los vuelos sólo se hacen a primera hora en la mañana.
Con el entusiasmo olvidamos hacer el brindis y recoger el certificado de vuelo que ofrece la compañía, lo dejamos pasar por la emoción y las ganas de pisar aquellas maravillas que hasta entonces sólo conocíamos desde el aire.
http://www.visitateotihuacan.com
http://flyvolare.com.mx
Jorge :: YokmoK Aventuras




6 Respuestas
Increible volar en globo! que envidia lo que relatan.
Gracias por lo datos.
Leer esta historia ilumina las ganas de ser niños por siempre y entusiasma a cualquiera a atreverse a volar!
Ha sido muy agradable rememorar la visita a Teotihuacán que hicimos ya hace algunos años . El viaje en globo debe ser una experiencia notable y única. Quizás deberíamos haber sido mas aventureros y habernos arriesgado imitando a Javiera y su novio…
Hasta hoy no había considerado la posibilidad de volar en globo, y jamás hubiese imaginado que se podía hacer en Teotihuacán. Ahora veo que es una posibilidad real y estimulante que intentaré realizar en cuanto pueda.
Que envidia poder hacer ese viaje. Muy ameno y entretenido el relato casi casi hacxe sentir que uno va volando
Muy buenbo y ameno el relato dan ganas de de haber estado en el vuelo. Felicitaciones a Javiera