Primer lunes del otoño. Cambiamos de estación, pero no de costumbres, así que empezamos un viaje muy especial gracias a nuestra sección de bloguero a bloguero. Nos encanta charlar con los blogueros de viajes más interesantes para luego compartirlo con vosotros.
Estas entrevistas que publicamos los lunes tienen un curioso efecto viral, ya que no somos nosotros los que escogemos a los protagonistas. Son los entrevistados los que escogen a los siguientes. Gracias a esta cadena de recomendaciones estamos coleccionando un repositorio fantástico de consejos y anécdotas viajeras.
Esta semana cruzamos el charco hasta Argentina para charlar con una de las blogueras viajeras del momento. Se llama Aniko Villalba (@viajandoporahi) y es la autora del recomendable blog Viajando por ahí. Con ella descubriremos cómo está la situación de los escritores de viajes en América Latina y muchas cosas más. No os la perdáis porque no tiene desperdicio.
Hola Aniko, pese a tu juventud, llevas años recorriendo el mundo ¿cómo empezó esta historia? ¿Por qué decidiste contarlo todo en Viajando por ahí?
Empezó de muy chica, cuando me di cuenta de que cuando fuera grande quería dedicarme a dos cosas: viajar y escribir. Estaba segurísima de mi vocación, pero como para la gente eso no era una profesión “normal”, primero tuve que ponerme a estudiar.
Apenas terminé la carrera de Comunicación Social saqué un pasaje de ida a Bolivia. Por fin había llegado el momento: ya no tenía que cumplir horarios ni rendir exámenes, podía empezar mi carrera de viajera y cronista. Mi plan era recorrer América Latina con mi mochila y mi cuaderno, sin una ruta específica ni un tiempo determinado. Le comenté el proyecto a un periódico de Argentina y me propusieron escribir un blog de mi travesía, así que empecé como bloguera casi de casualidad.
Gracias a ese blog apareció mi primer sponsor: una agencia de viajes. Y gracias a ellos pude viajar a Asia y ahí fue cuando creé Viajando por ahí, mi blog de viajes. Me había gustado la experiencia de hacer un blog para un periódico, pero ahora quería tener mi propio blog, un espacio de total libertad donde yo fuese la única que pusiera las reglas. Con el tiempo, Viajando por ahí se convirtió en mi página personal, mi diario y mi espacio de catarsis: no dejaría de escribir en mi blog por nada del mundo, ni aunque no tuviera ni un lector.
La mayoría de nuestros entrevistados han sido españoles, ¿cómo se está viviendo el boom de los blogs de viajes en América Latina? ¿Cómo se lo está tomando la prensa tradicional?
Acá estamos un poco atrasados con respecto a España. Cada vez que me entero de los blog meetings, blog trips y demás eventos que se organizan por allá, ¡me dan ganas de tomarme un avión y establecerme en España!
En América Latina hay muchas (tal vez muchísimas) personas que escriben blogs de viaje, pero son muy pocos los que lo hacen de manera profesional. En general, la persona que se va de viaje abre un blog para compartir con los amigos y la familia y, mientras está fuera del país, sube fotos y vídeos y relata lo que está haciendo. Pero una vez que vuelve, es raro que lo siga actualizando. Esto no quiere decir que no haya blogueros de viaje “serios”. Los hay, pero son pocos. Dentro de unas semanas tendremos nuestro primer blog meeting en Buenos Aires, algo que me pone contenta ya que significa que los blogs de viajes están empezando a crecer y están ganando reconocimiento en el continente.
En cuanto a la prensa tradicional, los diarios y revistas siguen publicando sus artículos de viaje y secciones de turismo como siempre. Dudo que se sientan amenazados; al contrario, me parece que algunos medios valoran y aprovechan el talento de los nuevos blogueros y les dan un espacio de difusión. En mi caso, periódicamente escribo artículos de viaje para revistas y diarios que pertenecen al sector más tradicional de la prensa y para los que tal vez jamás hubiese escrito de no haber tenido mi blog.
¿Crees qué es posible llegar a vivir como bloguera de viajes? ¿Qué cualidades profesionales y personales debe tener un bloguero de viajes?
¡Ojalá que se pueda! Sé que hay varios viajeros que han logrado vivir solamente de su blog (a través de la venta de publicidad y contenido, sponsoreo, venta de e-books, etc) así que no creo que sea imposible, pero es algo que lleva varios años de trabajo.
En mi caso, yo uso el blog como tarjeta de presentación: muchas empresas o medios me contactan porque leyeron mi blog y quieren que participe en algún proyecto, que escriba algún artículo, que les venda fotos o genere contenido. Tener un blog visible en la web me abrió muchas puertas.
Muchos creen que tener un blog de viajes es algo fácil, “una pavada” que cualquiera puede hacer, pero (en mi opinión) supone mucho más esfuerzo y constancia de lo que parece. En primer lugar, alguien que quiera tener un blog de viajes debe sentir pasión por los viajes y por la escritura (y/o por la fotografía). Si la pasión no está, después de un tiempo el blog quedará abandonado. Hay que tener, además, muchísima paciencia y espíritu de investigador para aprender y comprender las reglas del posicionamiento SEO, las estrategias de marketing de la web y algunas cositas de código de programación (es algo de lo que no podemos escapar). En muchos casos (por lo menos el mío), el bloguero de viajes termina siendo un “hombre-orquesta” (o mujer orquesta), ya que es el único encargado de todos los aspectos del blog: tiene que viajar (obviamente), observar, interactuar, investigar, recolectar la información, sacar las fotos y/o filmar, retocarlas y editar el material y prepararlo para subir a la web, optimizar el diseño y la estructura del blog, trabajar en el posicionamiento, difundirlo por las redes sociales, ponerse en contacto con otros blogueros y pelearse con la tecnología (que muchas veces se nos pondrá en contra).
En fin, un bloguero de viajes nunca debe olvidar las tres C: curiosidad, constancia y confianza en su propio trabajo.
Sabemos que te gusta viajar por libre y con poco presupuesto ¿qué consejos darías a alguien que quiera empezar viajes como los tuyos?
Primero, le diría que derribe uno de los prejuicios que más nos frenan a la hora de empezar: que “viajar es carísimo”. Viajar como turista durante dos semanas con un paquete cerrado donde está todo incluido sí es caro. Pero viajar de manera independiente no lo es: les aseguro que se gasta menos que viviendo fijo en un lugar con cuentas a pagar a fin de mes.
Lo mejor es empezar con algún ahorro como para estar más tranquilo al principio y moderarse con los gastos. Mi filosofía es solamente consumir lo que necesito en el momento, y al viajar tengo tres necesidades básicas: comer, transportarme y dormir. Es todo lo que me hace falta.
Otro aspecto que me parece importante es que el viajero debe pensar como una persona local. Muchas veces sentí que me estaban cobrando de más por ser extranjera y pensé: “Seguro que un habitante local no paga esto por este servicio”. Cuando sientan eso, busquen la manera local de hacer las cosas, piensen que no todo el mundo viaja en “transportes vip” ni come en restaurantes turísticos. Las opciones locales siempre serán más baratas y, en muchos casos, mejores.
Y por último, el viajero tiene que conocer sus capacidades para descubrir a qué podría dedicarse mientras viaja, qué actividad podría realizar para ganar algo de dinero en la ruta en caso de que lo necesite.
Hemos seguido de cerca tus viajes por América Latina y Asia ¿cuáles han sido los lugares que más te han marcado?
Todos… Es muy difícil elegir algunos ya que todos los lugares por los que pasé me dejaron una huella.
Si hablamos de recuerdos, jamás voy a olvidar cuando me enfermé de dengue en Guatemala. Estaba viajando sola por tres semanas y me enfermé durante los primeros días. Terminé internada en un pequeño centro médico maya y, aunque no lo crean, tuve una estadía lindísima, ya que pude conocer la verdadera hospitalidad del país desde otro ángulo. Me hice amiga de las enfermeras y la doctora me cuidó como si fuese su hija.
América Latina fue mi primer viaje y el que siempre recuerdo con idealismo y nostalgia. Sentí una conexión muy especial con la gente, tal vez porque compartimos un mismo idioma y una historia en común. Es un viaje que quisiera volver a vivir…
Y Asia… siempre fue el amor de mi vida, nunca sabré por qué, pero siempre sentí que Asia me llamaba de lejos… Después de haber viajado casi un año y medio por esa zona puedo decir que me encanta su gente, sus colores, su cultura, su comida, su simpleza y su complejidad. No veo la hora de estar de vuelta y, tal vez, establecerme por ahí.
¿Tienes alguna rutina viajera? ¿Qué sueles hacer cuando llegas a un lugar por vez primera?
No sé si tengo una rutina, creo que nunca me puse a pensarlo. Generalmente cuando llego busco un lugar donde dejar la mochila para poder salir a caminar, sacar fotos y mirar qué hace la gente.
Eso de llegar a un lugar nuevo y totalmente desconocido me genera un poco de vértigo: siento que soy un elemento extraño que está entrando en una comunidad donde existen reglas y códigos —establecidos tal vez hace cientos de años— que desconozco. Y ese choque de culturas es uno de los momentos que más me gusta de los viajes, ese llegar a un lugar nuevo del que tanto escuché hablar pero del que tan poco sé hace que viajar valga la pena.
¿Te gusta practicar deportes de aventura durante tus viajes? ¿Cual ha sido la mayor locura que has hecho y dónde?
Ja, ¡la verdad que no! Más que deportista, soy una aventurera cultural. Mi mayor locura fue haber viajado un mes por el sur de China sin hablar una palabra de mandarín. Viajé por pueblitos perdidos donde yo era la única extranjera y nadie hablaba inglés. Fue intenso, frustrante, solitario y agotador, pero fue una de las mejores experiencias de mi vida. En ese viaje por China descubrí que existen otros tipos de lenguajes que nos permiten establecer vínculos y comunicarnos sin necesidad de hablar: la comida, los bailes, la música, el té, los rituales, los juegos, la mirada, las risas… y por supuesto la mímica.
¿Cual de los viajes de aventura de YokmoK te gustaría hacer y por qué?
Me encantaría hacer el viaje de trineos con perros a Noruega, ya que sueño con conocer el Círculo Polar Ártico y ver la aurora boreal. Noruega es un país que siempre me atrajo, será porque me leí todos los libros de Jostein Gaarder (escritor noruego, autor de “El mundo de Sofía”)… Y la aurora boreal es algo que quiero ver por lo menos una vez en mi vida.
También me gustaría hacer la Ruta del Aar en bicicleta, ya que me encanta andar en bici y debe ser lindísimo recorrer esos pueblitos de Suiza.
Y por último, ¿qué bloguero escoges para la próxima entrevista? ¿Cuáles son tus razones?
Para la próxima entrevista quiero proponer a Los acróbatas del camino: Laura Lazzarino y su novio Juan Villarino. Son dos viajeros argentinos que se cruzaron en el camino y ahora recorren el mundo juntos a dedo, con un presupuesto muy bajo, y se sumergen en la cultura de cada lugar que conocen. Juan escribió un libro y ahora están preparando el próximo. Creo que van a tener muchísimas cosas interesantes para contar.
Quiero agradecerle a Pau por darme este espacio y a JR Álvaro González por haberme elegido para la entrevista. ¡Me encantó que te hayas animado a “cruzar el charco” y nos hayas pasado la posta a los blogueros latinoamericanos! ¡Gracias a los dos!












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