valle muerte 1024x574 Caminando por el Valle de la Muerte

Death Valley -el “Valle de la Muerte”- es un pintoresco valle desértico situado a unos 240 km al oeste de Las Vegas, en la frontera entre los estados de California y Nevada. Se trata de una reserva de la biosfera (1984) de 13.500 km2 y 225 km de longitud, la cual forma parte -junto con los desiertos de Mojave y Colorado- del Death Valley National Park (1994), presentando un interesante, rico y diverso registro geológico que a lo largo de millones de años ha sufrido hasta cuatro periodos de intensa actividad volcánica, otros tantos de sedimentación, diversos episodios de deformación tectónica e incluso dos intervalos de glaciación.

Desplegado al este de Sierra Nevada, en la cuenca de Badwater, este rigurosísimo paraje -uno de los más secos e inhóspitos del planeta- recibe apenas un promedio de 50 mm de precipitaciones anuales, registrando en 2006 el récord de temperatura en la zona, con unos “muy dignos” 58,1 ºC (¡!). Así, esta mezcla letal (por las noches, la gran oscilación térmica hace que las temperaturas bajen de los 0 ºC) ha propiciado desde siempre el riesgo de muerte por deshidratación y/o golpes de calor, causas que se cobrarían cientos de vidas durante la vorágine de la fiebre del oro que vivió la región allá a mediados del s. XIX.

Si bien nunca ha sido demasiado apto para la pervivencia de humanos ni otras especies animales o vegetales, desde mediados del s. XIX se explotaron diversos yacimientos mineros de bórax (fabricación de jabón), cobreoroplomo y plata, aunque sin demasiado éxito. De hecho, salvo las prospecciones de bórax, únicamente tres minas tendrían éxito suficiente en la extracción de metales preciosos, quedando como testigos del fracaso general un extenso reguero de perforaciones abandonadas, lo que puede constituir un peligro para los incautos que se adentran en algunas de ellas sin la más mínima precaución.

No obstante la dureza del entorno, en sus dos principales valles (De la Muerte, Panamint) vivieron desde tiempo inmemorial la tribu india de los timbisha shoshone(dispersa y en contacto con el río Amargosa) y aún hoy también subsiste una población permanente de ovejas de la raza bighorn, diseminadas en pequeños grupos por el desierto y sus alrededores.

Es curioso que figure como el punto más bajo (86 m bajo el nivel del mar) de EE.UU., cuando dista sólo 136 km del “techo” del país, el monte Whitney (4.421 m).

Su nombre moderno proviene, al parecer, de un suceso acontecido en 1849, cuando un grupo de exploradores, buscadores de oro y aventureros se extravió en la zona, al tratar de encontrar un atajo en el antiguo camino español. Cuando tras penalidades sin cuento vividas durante semanas, el centenar de carros logró abandonar el valle, una de las mujeres exclamaría “adiós, valle de la muerte”, dando desde entonces el nombre que aún ostenta la región.

Nada que ver estas aventuras -y penalidades- del far west y de la gold fever con la comodidad de los tiempos actuales, en los que se recomienda encarecidamente una cómoda visita con Las Vegas (The Sin City) como punto de partida/retorno. Eso sí: a evitar el verano, como época de elevación inmisericorde de temperaturas y de los gentíos, lo que puede hacer de veras insufrible la exploración de este magnífico, bello pero inclemente entorno. ¡Sofocaciones da pensar en ello…!

 

 

 

 

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