pilar vera 7 SEVILLA en fiestas Semana Santa y Feria de Abril

España es un país excepcional. El primero del mundo en el sector turístico, donde impera gracias a su extraordinario patrimonio material y cultural, sus infraestructuras, profesionalidad y seguridad.

España es arte, historia, gastronomía, folclore, alegría, sol… y ganas de vivir por doquier. Y si hay un lugar donde todo ello se aúna con especial armonía, gracia y fuerza es en Sevilla, la famosa perla del sur cuya cálida luz irradia a todos los rincones del mundo. Y qué mejor momento para conocerla que en primavera, durante el mágico mes de abril, en que eclosiona en una explosión incomparable de colores perfumados de azahar, incienso y claveles.

Si bien coincidiremos con el substrato autóctono y con millares de visitantes venidos de todos los rincones del orbe (lo que requiere una previa y cuidadosamente anticipada planificación logística), aquellos que se desplacen a Sevilla en abril vivirán en primera persona dos de las fiestas más singulares y pintorescas del mundo: la Semana Santa y la Feria de Abril.

Desde el s. XVI, la ciudad del Guadalquivir revive y conmemora cada año la pasión, muerte y resurrección de Cristo. En una semana -entre los domingos de Ramos y de Resurrección-, 70 hermandades-cofradías y procesionan por sus calles siguiendo la “carrera oficial”, que tiene como epicentro su magnífica y grandiosa catedral cristiana (gótico-renacentista-barroca), patrimonio de la Humanidad (Unesco, 1987) coronado por la inigualable Giralda.

Tallas culmen del arte y de la imaginería religiosa, miles de nazarenos, penitentes y costaleros, fervor religioso, sentimiento desbordado, pasión contenida y un escrupuloso recogimiento, respeto y silencio envolverán al visitante y al local. Cornetas y tambores, flores, cantos, mantillas españolas, bordados u orfebrería harán las delicias y llevarán al extasis a los afortunados que contemplen procesiones como la de la Esperanza de Triana, la Macarena, Jesús del Gran Poder o el Silencio.

Y pocos días después pero en el polo opuesto del espectro sensorial, la mejor (…) feria del mundo. Alegría, arte, música y belleza a raudales desde que se cruza el arco-portada (pasarela) de Los Remedios y uno se adentra en un incomparable espectáculo cuyo escenario ocupa 275.000 m2. Entraremos así en la Feria de Sevilla, heredera -desde 1846- de la antigua tradición de los mercados agrícola-ganaderos castellanos.

Las palabras enmudecen ante la eclosión sublime por excelencia del carácter español, escenificado sin cesar en más de 1.000 casetas (privadas y públicas) a modo de templos del buen vivir y de la fiesta desbordante. Farolillos, paseo de caballos y carruajes, toros bravos, bellezas españolas, galanes andaluces, claveles, trajes de flamenca, gitanas y toreros, atracciones (“cacharritos” de la Calle del Infierno) y fuegos artificiales en un hipnótico maremágnum que deslumbrará -una vez más- al propio y al ajeno, presas de un torbellino sensual y cegador de luz, color, sevillanas, manzanilla, adobo, claveles y albero del que no quisieran escapar ya nunca…

Así es Sevilla en primavera: un inigualable regalo para los sentidos que debería vivirse al menos una vez en la vida.

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